La bolsa 100% biodegradable hecha por mexicanos…

Escrito el 04/06/2020
Somos Mexicanos

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Los estudiantes Raquel Adriana Ríos Romo, Mónica Citlalli García García y María José Rodríguez, de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) crearon una bolsa biodegradable hecha de maíz, por su innovación recibieron el Reconocimiento a la Innovación 2018.

Boltsiri, como le nombraron al producto, es una alternativa a las bolsas plásticas que son un problema global en materia ambiental. Boltsiri es una bolsa 100% biodegradable que se construye con celulosa de olote de maíz.

Aunque el desarrollo aun está en prototipo, los estudiantes continúan haciendo mejorías y buscando alternativas para que llegue a ser un producto comercial viable.

Al respecto, el profesor investigador de la UAQ, Carlos Regalado González y la rectora de la institución García Gasca dijeron: “estamos para apoyarlos en todo lo que podamos, a través de la incubadora o por medio de alguna gestión especial que tengamos que hacer para que de poco a poco podamos alcanzar la meta financiera que requieren”.

También precisaron que se buscarán la forma de apoyarlas para seguir con esta iniciativa.

Tras el concurso Santander a la Innovación Empresarial en el que participaron junto con otros estudiantes, se formó un comité que seleccionó a los tres mejores proyectos, entre ellos el de “Boltsiri”, recordó Carlos Regalado González.

“Estamos en un momento en que los jóvenes tienen que justificar su trabajo en la universidad, desarrollando proyectos de interés para la comunidad, además, catapulta la labor que realiza la UAQ, porque los estudiantes hacen realmente para lo que los forma la escuela que, de ninguna manera, es una tarea sencilla”, señaló.

La estudiante Mónica Citlalli García consideró que “esto es muy importante porque estamos aplicando todo lo que aprendemos en las aulas y que además de ser práctico, trae consigo un beneficio para la sociedad y el medio ambiente”.

Para Raquel Adriana Ríos Romo, “Boltsiri” busca ser una alternativa a las bolsas plásticas que siguen siendo hasta hoy, un problema global en materia ambiental.

Finalmente, María José Rodríguez Hernández reconoció la labor de la plantilla docente de la Facultad de Química por transmitir su experiencia para que los involucrados en el proyecto lograran desarrollarlo.