Karina Llergo

Escrito el 19/02/2021
Sé Un Mexicano


Nací y crecí en la Ciudad de México donde desde joven tenía una pasión y una habilidad para crear y pintar. Estudié Diseño Gráfico donde ví la oportunidad de llevar mi pasión a una forma de vida creando y en donde también podía llevar de la mano la pintura. A la par estudié un diplomado en multimedia y arte abstracto.

 

Mi primer trabajo fue como directora de arte en el lanzamiento del periódico Reforma y dos años más tarde me fui a estudiar a Estados Unidos un diplomado en animación mientras seguía explorando mi lado artístico. Cuando regresé a la Ciudad de México, trabajé como directora de arte para las cuentas de Coca-cola y Revlon hasta que decidí empezar mi propio negocio como freelance y seguir explorando mi habilidad para el arte tomando cursos de pintura de figura humana con dos grandes artistas, Roberto Cortazar y Enrique Estrada.

 

Desde siempre, estaba claro en mí que tenia un gusto muy arraigado por la figura humana por su complejidad y su interminable estudio de la forma. Me concentré en perfeccionar mi técnica y exigirme cada vez más a encontrar mi identidad en la pintura como tanto me decían los pintores ya establecidos.

 

Pero ésta no no me llegó de golpe, se fué desarrollando con el paso del tiempo a base de seguir pintando y dedicándome a lo que más me apasionaba pintar, que era la figura humana, hasta que un día me dí cuenta que mis pinturas ya tenían una identidad y mi propio sello, tenían un ritmo y los mismos elementos que se transformaba en cada pintura.

 

En el 2007 me mudo a Chicago, IL en Estados Unidos con mi esposo y cuatro hijos y es en ese momento que decidí dedicarme al 100% a la pintura, arriesgando la comodidad y la tranquilidad de tener un ingreso constante, y una vez decidida, me lancé de lleno con toda mi pasión y dedicación y nunca volteé para atrás.

 

Estaba consciente que para poder dedicarme y vivir del arte, como cualquier otra profesión, necesitaría plantearme metas y planear el cómo llegar a ellas como ¿Cuántas pinturas podía terminar en mis ocho horas de trabajo diario?, ¿Dónde las vendería?, ¿Cómo encontraría a mis clientes?, ¿Cuáles y cuántos shows de arte tendría que hacer para lograrlo?. Me vi y me planteé crear un negocio  y no solo ser una artista, aprendí los fundamentos de empezar una empresa en EE UU y me establecí formalmente, al principio obviamente con lo básico pero sabiendo del potencial de ir creciendo paso a paso. 

 

No esperé a que la inspiración me llegara por azar, decidí que ésta es el resultado de desearla, hay que imaginarla, atraerla y nutrirla día a día y como resultado, me llegaría como consecuencia y premio al esfuerzo constante, consciente también que todas las mañanas al comenzar mis 8 horas de trabajo, sabia sí, que pintaría, pero que también debía dedicarme a otras áreas menos apasionantes para mí y tendría que hacerlo como componentes necesarios y propios de un negocio y al mismo tiempo, el ser capaz también de balancear y armonizar el poder estar siempre muy cerca de mi familia, llenarlos y llenarme de ellos en el tiempo dedicado a ellos.

 

Muchos años han pasado desde que decidí dedicarme a lo que más me llena, y hoy, sigo tan apasionada y feliz de haberme decidido a estudiar y dedicarme a lo que siempre me gustó, a lo que todos los días me despierta con la emoción de trabajar en ello y que me brinda una constante satisfacción a mi alma y me complementa y realiza como mujer, profesionista, artista y ser humano integral.